REQUISITOS PARA QUE SE OTORGUE LA CUSTODIA COMPARTIDA

REQUISITOS PARA QUE SE OTORGUE LA CUSTODIA COMPARTIDA

Introducción

La custodia compartida es la situación legal mediante la cual, en caso de separación matrimonial o divorcio, ambos progenitores ejercen la custodia legal de sus hijos menores de edad, en igualdad de condiciones, de derechos y deberes sobre los mismos.​ No se debe confundir la custodia legal con la patria potestad.

En 2016: La custodia compartida de los hijos fue otorgada en el 28,3 % de los casos de divorcio y separación, frente al 24,7 % del año anterior.

 

¿Cuáles son los tipos de custodia compartida?

  1. Custodia compartida con cambio de hogar

Es la más habitual. Cada progenitor vive en una casa diferente y los hijos se trasladan de una residencia a otra por el tiempo que quede convenido legalmente. Lo más normal es que el tiempo quede repartido en partes iguales entre los dos padres en semanas o meses.

  1. Custodia compartida sin cambio de vivienda

En este caso no suele ser muy usual. Los hijos viven en la misma casa, pero los que se cambian son los padres. Es decir, cuando ha pasado el tiempo que le tocaba disfrutar a un padre con su hijo, este se marcha a otra vivienda para que venga el otro progenitor a la casa. Para ello, lo ideal es que el periodo de estancia de cada padre en la vivienda sea bastante amplio porque si no supondría muchos inconvenientes.

  1. Custodia conjunta por diferente tiempo

En esta situación, uno de los padres tendrá más tiempo para estar con el hijo que el otro. Esto puede ser por motivos de trabajo, en el caso de que haya bebés que requieran de la atención de la madre o por otras situaciones. Aun así, la custodia sigue siendo compartida.

  1. Custodia conjunta coexistente

Este tipo de custodia tampoco es muy habitual y se produce en familias donde en la misma vivienda pueden coexistir los dos progenitores, o cuando los hogares de los dos padres están muy cerca. Se considera que es la custodia más beneficiaria para los hijos.

¿Cómo conseguir la custodia compartida?

Para poder solicitar la custodia compartida es necesario cumplir una serie de requisitos:

La aptitud de los padres para crear un entorno adecuado alrededor de sus hijos y que les permita una adecuada educación.

Además, es importante que los progenitores estén dispuestos a mantener buenas relaciones personales para garantizar un buen crecimiento educacional y emocional de sus hijos. Siempre que no existan conflictos extremos, la custodia compartida se puede hacer efectiva.

Los deseos de los hijos, siempre que sean mayores de 12 años y tengan el suficiente juicio para decidir si quieren vivir con los dos progenitores de manera equiparada.

Los horarios de trabajo y de actividades de cada progenitor, así como la cercanía de las diferentes viviendas para procurar un tipo de custodia compartida u otra: si ha de ser de diferente tiempo para cada padre o coexistente en casas cercanas.

La existencia de un acuerdo común entre la pareja que contenga un plan de custodia compartida, aunque no es fundamental. Si no hay ningún acuerdo, será el Juez quien decida el tipo de custodia.

Si fuera necesario, el Juez puede solicitar un informe legal elaborado por especialistas para comprobar si es adecuado o no para los menores una custodia compartida.

La ausencia de sentencias de violencia familiar o machista que hayan perjudicado a la familia en algún momento.

 

Requisitos para que los Tribunales acuerden la custodia compartida

A partir de la reciente Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 3 de marzo de 2016 (JUR 2016\52409), los progenitores que en sus demandas sobre separación, divorcio o medidas paterno filiares interesen la adopción de la custodia compartida, deben presentar junto a la solicitud de la misma un plan contradictorio debidamente desarrollado, ajustándose a la disponibilidad de las partes implicadas y basado en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba acordar.

 

 Entre las disposiciones que debe incluir el plan destacamos por tanto las siguientes:

  • La permanencia o no de los hijos en un domicilio estable, y la distancia entre los domicilios de los progenitores;
  • La toma de decisiones sobre su educación, salud y cuidado;
  • Deberes referentes a la guarda y custodia;
  • Periodos de convivencia con cada progenitor;
  • Relación y comunicación con ellos y régimen de relaciones con sus hermanos, abuelos u otros parientes y personas allegadas, algunas de ellas más próximas al cuidado de los hijos que los propios progenitores;
  • Acreditación de la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales;
  • Los deseos manifestados por los menores competentes;
  • El número de hijos;
  • El cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales.
  • Para acreditar estos hechos, así como las circunstancias que aconsejen la adopción de esta concreta medida, las partes pueden valerse de diversos medios de prueba como por ejemplo los certificados del colegio o profesores extraescolares y certificados emitidos por el médico o pediatra.
  • Conocer el nivel de implicación de los progenitores en el desarrollo educativo y sanitario del hijo es un buen indicador de la implicación del progenitor en la vida cotidiana del menor y de si existe un verdadero reparto de tareas entre los progenitores. También es relevante la situación laboral de los progenitores, empleados o desempleados, así como su jornada laboral y disponibilidad horaria para hacerse cargo de los menores. Junto a la acreditación de las circunstancias en que se ha venido desarrollando la vida cotidiana respecto a los hijos durante la convivencia es imprescindible disponer cómo se va a proceder una vez producida la ruptura, y si los menores, con capacidad suficiente para emitir su consentimiento, están conformes con esas decisiones.
  • En definitiva, tal y como señala nuestra más reciente jurisprudencia, para que se determine una custodia compartida no basta con solicitarla, sino que es necesario un complejo desarrollo de cómo se va a desarrollar la vida de los menores a partir de ese momento. Sin embargo, como ha establecido la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 12 de abril del corriente, no es necesario que se trate de una cuerdo sin fisuras sino una actitud razonable y eficiente en orden al desarrollo del menor, así como unas habilidades para el diálogo que se han de presuponer existentes en los progenitores en tanto no se acredite lo contrario. La determinación de una custodia compartida conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que, pese a la ruptura afectiva de sus progenitores, se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad.
  • El Congreso de los Diputados aprobó una moción por la que se pide al Gobierno que realice las modificaciones necesarias para que el Código Civil contemple la guardia y custodia compartida de los hijos como una modalidad preferente.
  • Cuando los padres deciden dejar de vivir bajo el mismo techo, la custodia de los hijos es una de las cuestiones más espinosas y sangrantes de resolver. La mayoría de las veces era otorgada a la madre, pero en una sociedad que lucha por la igualdad, la evolución lógica es que, en caso de divorcio, la custodia sea compartida por ambos progenitores. Sin embargo, aquí tampoco parece haber acuerdo con que sea compartida por defecto.
  • A favor de la igualdad
  • Con este paso se busca una legislación a nivel estatal para evitar así la desigualdad entre comunidades autónomas que aplican la custodia compartida por defecto y las que no.
  • Hasta ahora, la custodia compartida es otorgada sólo cuando hay un acuerdo entre los padres, o si uno de ellos lo solicitaba «excepcionalmente», pero lo que se pretende es que deje de ser excepcional, y plantea un principio de igualdad de los padres.
  • Se apela así a «la corresponsabilidad» y a que los padres sepan ponerse de acuerdo a la hora de tomar la mejor decisión para sus hijos.

 

 

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